ACTIVIDAD EN LA EX CÁRCEL DE VALPARAÍSO: SEGUNDA JORNADA DE CONMEMORACIÓN DEL DÍA DE LA EJECUTADA Y EL EJECUTADO POLÍTICO

Crónica de GUILLERMO CORREA CAMIROAGA

El día sábado 29 de octubre se efectuó la segunda jornada de conmemoración del Día Nacional del Ejecutado y la Ejecutada Política, actividad organizada por el Parque Cultural de Valparaíso y la Mesa de Derechos Humanos integrada por Cine Fórum, Combi Barón, la Agrupación de Familiares de Ejecutados y Ejecutadas Políticas, Detenidos y Detenidas Desaparecidas (AFEPDD) y la Agrupación de Marinos Antigolpistas.

En esta ocasión se realizó un acto político cultural en la plazoleta ubicada en las afueras de la Ex Cárcel Pública de Valparaíso, conocida también como plazoleta de la Resistencia y de la Marinería Antigolpista.

Decenas de personas asistieron a esta ceremonia, incluyendo a integrantes de organizaciones sociales y de diferentes agrupaciones derechos humanos, quienes entregaron testimonios y semblanzas de diferentes compañeros que estuvieron detenidos en este recinto carcelario, varios de los cuales perdieron su vida o fueron asesinados, resistiendo y combatiendo decididamente a la dictadura.

Erick Fuentes, a nombre del Parque Cultural, al dar por iniciada esta actividad expresó que “en el marco del Día Nacional de la Ejecutada y el Ejecutado Político estamos dándole vida a la memoria de esta plazuela ubicada en las afueras del Parque Cultural para recuperar este espacio llenándolo de contenido, de experiencias, de memorias. La programación de estas jornadas de conmemoración son fruto de la reflexión de diversas organizaciones de derechos humanos, junto a integrantes del Parque, respecto del manto de impunidad que hay en el país.”

Transcribo a continuación, en forma parcial, las intervenciones de las diferentes compañeras y los diferentes compañeros que hicieron uso de la palabra en esta segunda jornada de homenaje y rescate de la memoria histórica popular.

SEMBLANZA DE ERNESTO ZÚÑIGA:

“Me corresponde hacer una semblanza de Ernesto Zúñiga, “el mexicano” y “el coyote” como le decíamos aquí en este recinto. Junto a otros compañeros formó parte de la marinería que se opuso a la planificación golpista, desde antes del 11 de septiembre del 73 (…) La oficialidad de la Armada nos repetía constantemente que se debía hacer una barrida completa sobre las personas que eran afines al gobierno de Salvador Allende, que eran militantes o tenían simpatías por los partidos de izquierda. Se nos hablaba de las universidades, los colegios, los sindicatos, las fábricas y empresas que habían sido recuperadas por los trabajadores. Se nos decía que a todos había sencillamente que eliminarlos (…) esto era lo que se nos inculcaba en la marina.

Esto nos choqueó de tal forma que empezamos a elaborar métodos para poder detener esta máquina del horror que se estaba montando y que se nos iba a venir encima (…) José Toribio Merino fue el que ideó el Plan Cochayuyo para planificar y dar el golpe de estado (…) Nuestra posición fue en base de una adhesión a la Constitución vigente y respaldar el gobierno de Salvador Allende; el otro tema era la posibilidad de terminar con el clasismo que todavía existe en la Armada entre la oficialidad y la tropa, y, por supuesto, oponernos al “Plan Yakarta”.

Esto influyó en nosotros y empezamos a conformar unas células dentro de la Armada, en forma clandestina, para que no fuéramos reconocidos fácilmente por el mando, pero se dieron cuenta que esto existía (…)

Los primeros detenidos que hubo fuimos nosotros, los marineros antigolpistas, que fue antes del 11 de septiembre y vinimos a parar aquí a la cárcel. Yo estaba en la Base Aeronaval del Belloto en ese entonces, ahí se hizo una redada y de los 70 a 80 que éramos los que estábamos formando las células antigolpistas, solamente lograron detener a cuatro, entre ellos a mí. Después vino la razzia definitiva donde se tomó a la gente de la Escuadra, a los compañeros de Asmar y fuimos torturados en recintos de la Armada para que nombráramos a los otros marinos que se oponían al golpe de estado.

El golpe se produjo y la acusación por insubordinación y falta a los deberes militares que nos habían hecho se cambió por sedición o motín, lo que vino a agravar la situación de la marinería antigolpista. Muchos compañeros nuestros estuvieron aquí detenidos en esta cárcel, tres años o más.

No puedo dejar de recordar también, además de Ernesto Zúñiga, a Alberto Salazar y a nuestro presidente de la Agrupación de Marinos Antigolpistas, que se formó después que terminó la dictadura, el compañero Víctor López, que fue el impulsor de nuestro trabajo que estimamos ha logrado ser conocido por la gente, porque nadie hablaba de la marinería que se opuso al golpe de estado…”

SEMBLANZA DE JUAN DÍAZ CLIFF

“Este compañero fue del Frente de Trabajadores Revolucionarios (FTR) y militante del MIR. A Juan Díaz Cliff lo conocí primero en el centro de detención y tortura fuerte Silva Palma, también pasamos por los campos de concentración de Puchuncaví, por Colliguay y terminamos recluidos aquí en esta cárcel.; en un grupo que cayó de la Compañía Chilena de Tabacos venía Juan Díaz Cliff y otros compañeros con los cuales integramos después un Consejo de Guerra juntos, donde naturalmente nos condenaron.

Siempre fue un compañero muy dedicado al Partido, disciplinado total, y una vez que salió al exilio, teniendo presente el principio de que el MIR no se asila, tomó como medida la de regresar a Chile. Regresó a Santiago en forma clandestina. Era muy amplio demente, pero también muy militarista y lo único que pensaba, junto a otros compañeros, era que había que derrotar a la dictadura en una forma militar.

Juan Díaz Cliff fue asesinado en abril del año 86 por los servicios de seguridad de la dictadura. Años después supimos, como en el año dos mil, que el Ministro Carroza había sentenciado a siete de los sicarios de la CNI. No sé si están cumpliendo condena efectiva o no, pero, por lo menos, recibieron una sentencia o un castigo en forma pública (…)

Juan Díaz Cliff fue un gran compañero. Estuvimos aquí en la cárcel más o menos dos años, salimos en la misma época, volviéndonos a encontrar en el exilio, en California, el año 84. Ahí tomó la decisión de regresar en forma clandestina para combatir a la dictadura, como militante del MIR…”

SEMBLANZA DE GONZALO MUÑOZ

“Gonzalo es el único prisionero político que fue asesinado al interior de esta cárcel. Cumplió los 19 años estando en prisión. Gonzalo Muñoz era un joven rebelde, tremendamente sensible. Cuando asesinaron a Carmen Gloria Larenas y luego a Luis Tamayo, Gonzalo, como muchos y muchas compañeras y compañeros, manifestó que no bastaba con protestar y panfletear contra la dictadura, había que hacer más. Tomó esa decisión muy joven, la decisión de combatir con todas las formas de lucha a la dictadura. Quería un futuro, porque las y los caídos durante la dictadura, las y los caídos durante la historia de Chile, son y fueron personas profundamente sensibles. Les dolía la injusticia, les dolía profundamente la miseria de su pueblo, les dolía el dolor ajeno. La empatía forma parte absoluta de tantas y tantos compañeros que nosotros cada año conmemoramos.

Durante estos meses he pensado mucho en Gonzalo, lo siento muy cerca, como casi hablándome al oído, intento conversar con él a propósito del futuro, de este futuro que hemos caminado un poco más solos y porfiadamente. En este proceso pienso en lo que haría Gonzalo, que diría, en que estaríamos, en qué estaría Gonzalo, y, sin duda, estaría luchando por un mundo mejor. Un poco más viejo, con más canas, tal vez un poquito barrigón, cervecero como era, pero estaría en esta pelea. Estaría planteándose, al igual que nosotros, qué es la memoria, a propósito de lo que hemos vivido en Chile.

Nosotros tenemos una responsabilidad, compañeras y compañeros, estamos envejeciendo, están pasando los años, hemos sido porfiadas y porfiados, hemos dado la pelea de mil formas, pero, sin embargo, nuestro pueblo no tiene esta memoria, no comparte esta memoria y es su propia memoria. Durante toda la historia de Chile, las matanzas a nuestro pueblo suman y siguen, la impunidad ha sido parte de esta historia (…) nuestro deber es seguir adelante impulsando con más fuerza nuestra lucha, impulsando con más fuerza nuestra tarea de la pedagogía de la memoria, para honrar y recordar en la lucha cotidiana a nuestros compañeros y compañeras caídas…”

SEMBLANZA DE RIGOBERTO PIZARRO

“Como dirigente social, encargada de la ODEPO (organización de Defensa de los Derechos Poblacionales), conocí en Viña a otros compañeros que trabajaban en la ODEPO y uno de ellos era el Rigo, Rigoberto Pizarro. Un joven que había participado en la toma de Reñaca Alto y trabajaba junto con compañeros fundadores del movimiento poblacional, como el Peña, el Pirimpi, todos compañeros que no nos conocíamos los nombres verdaderos por medidas de seguridad. Al Rigo siempre lo conocí por su “chapa”.

El Rigo dejó la ODEPO para irse a militar en el MIR, a una lucha más frontal contra la dictadura. Cayó detenido más adelante y cuando se produjo la fuga de varios compañeros del Frente acá en esta cárcel, a él lo amenazaron los gendarmes con llevarlo a Los Andes, lejos de su familia. Él estaba en una situación sicológica muy frágil y se suicidó.

Creo que el suicido fue motivado por todas las brutales torturas a las que fue sometido, por el encierro que nunca pudo superar al estar alejado de su familia a la que tanto quería y era muy apegado. La amenaza de su traslado a Los Andes, lejos de su familia, pudo haber sido la gota que lo indujo a suicidarse (…)

Rigo tuvo una infancia muy dura en términos económicos, familiares, era un joven que tenía un orgullo de ser proletario y de querer cambiar las condiciones de injusticia en este país.  Tenía muy clara esta situación y por eso ingresó al Movimiento de Izquierda Revolucionaria, como encontrando el lugar desde donde se iba a cambiar esto, a través de la lucha revolucionaria, de las armas, de esta guerra de clases. El Rigo tenía muy claro todo esto.

El día que se suicidó nadie creía que se había suicidado, pero él estaba muy mal, muy frágil, hay momentos en que las fuerzas decaen, en que lo emocional supera a lo racional. Creo que para el Rigo esa fue su respuesta a lo que estaba sufriendo.”

SEMBLANZA DE CARLOS DÍAZ CÁCERES.

“El compañero Carlos Díaz Cáceres era conocido dentro del MIR como “Agustín” y también, coloquialmente, como el “pecho de buque”, un gran camarada. En el año 1971 se hizo una actividad en recuerdo de Luciano Cruz y Bautista Van Schouwen hizo una descripción de lo que para nosotros era una camarada, lo que significaba algo más profundo que un hermano, más profundo que un amigo, era un concepto que incluía muchas cosas.

Agustín entró a los 16 años a la Marina, como una salida a la situación económica de precariedad en la que él vivía, porque él era de la clase obrera, del pueblo. Estuvo un par de años allí, hasta el año 69, tiempo en que se acercó al MIR.

Siendo un chico sin medios, tomó la decisión de viajar por América Latina, Colombia, Venezuela, etcétera, para conocer lo que estaba pasando, y cuando volvió se integró al MIR, donde alcanzó posiciones en la Secretaría Regional.

Él trabajaba como empleado en un ascensor de Valparaíso, el ascensor Barón.

En octubre del año 71 vino Fidel Castro a Chile, dentro de sus actividades venía también a Valparaíso. Un día antes de su venida, la gente de la derecha, especialmente de la Universidad Católica de Valparaíso, organizó una manifestación para protestar contra la visita de Fidel Castro. Nosotros, en el MIR, nos juntamos en la Escuela de Arquitectura, no éramos muchos, y decidimos repeler, impedir, el desarrollo de esa contramanifestación. La derecha se retiró y se tomaron la Católica. Con un grupo pequeño de compañeros liderado por Agustín entramos por la calle 12 de febrero al edificio de la Católica, llegamos al gimnasio, ganamos y logramos desalojar a la gente de la derecha.

Con posterioridad al golpe de estado siguió trabajando clandestinamente en el MIR y fue tomado prisionero el año 75. En la cárcel se reencontró con marineros antigolpista con los que había trabajado. Fue procesado, condenado y luego fue expulsado del país y se fue al exilio a Noruega, pero regresó clandestinamente a luchar contra la dictadura a Chile.

El 30 de septiembre del año 82 muere en una acción de resistencia al explotarle una bomba…”

SEMBLANZA DE RUBÉN MORALES JARA

“Siempre recalco una cosa antes de pasar al tema al cual me voy a referir, y es el hecho de que la memoria tiene como contrapartida el olvido, son dos componentes de una misma concepción. La memoria es una construcción histórica. Sin memoria no hay verdad, sin verdad no hay justicia y sin justicia siempre hay impunidad, que es lo más terrible para cualquier sociedad.

Quiero recordar a un compañero del MIR, vecino nuestro, gran amigo, gran muchacho, que vivía en la población N°1 de los pescadores del cerro Esperanza. Él ingresó al MIR muy joven, en los años de la iniciación del Movimiento de Izquierda Revolucionaria, hizo el servicio militar como aspirante, porque estaba en la universidad. Después se trasladó a Temuco y allí él fue conocido como “el milico”. Un tremendo compañero entregado a la causa popular revolucionaria, con todas las capacidades, con su valentía, con su arrojo. Fue detenido, pero no hay información del lugar preciso donde eso ocurrió, pero está desaparecido hasta el día de hoy.Nosotros como agrupación tenemos una Coordinadora Nacional de Agrupaciones que se reúne cada cierto tiempo en diferentes regiones. Cuando nos reunimos en Temuco fui al memorial para ver si aparecía ahí, pero los compañeros no tenían casi antecedentes de este militante revolucionario que estuvo dispuesto a entregar su vida por la causa popular, para hacer un Chile mejor y un mundo más justo, más solidario, más democrático. Por eso quiero recordar a mi amigo, compañero de juventud y de luchas populares de nuestro cerro, Rubén Morales Jara…”

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