LA LEY NATURAL DE LA RECIPROCIDAD: LA POESÍA CÓSMICA DEL PUEBLO MAPUCHE

Escribe GLORIA CLAVERO ARANDA

Para conseguir este sencillo relato, he tenido que estudiar muchísimo lo que explican los textos
de reconocidos autores actuales, mujeres y hombres, chilenos y Mapuche, procedentes de
diferentes áreas del conocimiento y las artes. Con ellas y ellos, me he adentrado
apasionadamente en la Cultura Mapuche, porque soy mestiza, y vivo en Chile, un país
Pluricultural en el que conviven muchas etnias y muchas gentes de Culturas Diversas.
Las gentes descendientes de los Pueblos Originarios que hoy habitan los suelos que les fueron
“usurpados” por la Clase Dominante, y que hace 500 años les pertenecían; desde el siglo XIX,
han sido asimiladas a la “Civilización criolla occidental”, aunque jamás, nunca, ningún gobierno
chileno, lo haya reconocido…Sin embargo, las Comunidades de personas, de la principal de
estas etnias, la del Pueblo Mapuche, a pesar de haber sido arrinconadas, reducidas y obligadas a
occidentalizarse, sin ninguna garantía que tenga en cuenta sus derechos de pueblo originario,
descendiente de una de las culturas milenarias de Abia Yala, continúan resistiéndose a la
prepotencia del Poderoso winka, situado, de acuerdo a sus intereses, en el lugar del Control
omnipotente de la Geopolítica y del Poder Económico que manejan las Elites pertenecientes a las
dinastías criollas que gobiernan Chile desde el siglo XVIII…de aquí procede la Derecha “real”, la
que manipula a las otras derechas, las “allegadas”, que vienen a ser sus servidoras, sus lacayas.
Personajes de la política partidista, ubicados mayormente en la llamada Clase Media, en la que
ellos, y algunas ellas, no se sienten a gusto; prefieren desclasarse y “tirar parriba”, mirando a la
“Elite Criolla”, descendiente de los invasores, como sus “iguales”, antes de asumirse como parte
del Pueblo Llano, donde también hay gentes criollas, pero, éstas, proceden de las clase bajas
europeas, que llegaron como “sirvientes”, de los Poderosos Usurpadores… De esta manera, esta
Clase Media Popular, muy puesta en partidos de la Derecha Tradicional, y de algunos Centros, a
diestra y siniestra (nunca mejor dicho), incluso en la Ultra Derecha, se blanquea, o quizás,
poniéndose a la moda, se amarillea, asumiendo absolutamente el Estado Subsidiario, sin
Derechos Sociales, con su doctrina Neoliberal como Agüita del Carmen, que protege de todo mal
a los que se creen Dueños de Chile, resguardados por su biblia, la Constitución de 1980, el libro
sagrado que estas gentes creen, del cierto, que les salvaguarda, contra cualquier viento o marea
que provoque la gente simple …y la Nueva Constitución, a la que le tienen pavor…
Afortunadamente, mal que les pese a los doctrinarios de todas las Derechas, en Chile tenemos
una Cultura con 11.000 años de historia y una extensa y fecunda Memoria: La Cultura Mapuche,
que tiene como principal sujeto y objeto de la Vida de su Pueblo, el Culto a la Madre Naturaleza,
la Tierra, la Mapu Ñuque. Los valores milenarios de los Mapuche, están considerados en sus
Leyes Consuetudinarias, en las cuales, las mujeres y los hombres de este Pueblo, se reconocen
como hijas e hijos de la Mapu Ñuque, y su mayor sabiduría radica en regirse por el “Respeto de
los ciclos naturales de la Tierra, a quien reconocen como la Madre, que permite la existencia de
todos los seres vivos.
Todo lo que he aprendido y sigo aprendiendo de la Cosmovisión Mapuche, está referida a la
relación que este pueblo mantiene desde siempre con la Tierra, la Madre Naturaleza, la Ñuque
Mapu. Lo más importante, para mí, es la enseñanza que me dejó el conocimiento de esta
tradición milenaria: el significado de la Reciprocidad, que habla de la justicia y el equilibrio en las
relaciones de la gente con la naturaleza, y por ende de las relaciones de los seres humanos
entre sí…. El Nguillàtun, es la ceremonia ritual que fundamenta las leyes de la “Espiritualidad
Mapuche”, basadas en la Reciprocidad, regidora de su quehacer y su actuar en la vida
cotidiana…
Las Comunidades Mapuche, celebran El Nguillàtun cada dos años, aproximadamente. Esta
ceremonia dura tres días y tres noches, con bailes, cantos, rogativas… Es un rito que se hace a
campo abierto, es Magia Cósmica. Imaginen a esta gente a los pies de la cordillera, con un frío
que pela, con las araucarias, el canelo… el rehué, la tierra y sus sonidos, el cielo, el sol, la luna,
las estrellas…y sus cantos…Imagino que quien ha tenido la fortuna, aún siendo winka, de
participar en un Nguillàtun, se ha estremecido en su interior ante tan sagrado y profundo rito.
Los Mapuche hablan con la Mapu Ñuque, le hacen ofrendas, sacrificando un cordero, derramando
la sangre en la tierra fértil, como símbolo de la reciprocidad, y además, le ofrecen sus frutos,

convertidos en alimentos y en bebidas (pan, carne, verduras, frutas, muday (bebida mapuche
hecha de trigo fermentado…).
Oficiando este sagrado rito, los Mapuche le muestran a la Mapu Ñuque que su gente ha seguido
sus enseñanzas y se ha guiado por sus ciclos, respetando cada fase: cuidado de la semilla,
preparación de la tierra, siembra, cosecha. cuidado de cada ser vivo que habita en su entorno
natural: animales, terrestres y marinos, aves, insectos, árboles, plantas, flores…porque este
pueblo de cultura milenaria, sabe que Ngünechen, el Dios de la Gente, le entrega estos dones
para su sustento vital.
Es la Reciprocidad, la Energía Cósmica, el newen, que intercambia la Mapu Ñuque con los
Mapuche, la Gente de la Tierra. ¡Es Pura Poesía Mística!… y toda esta riqueza, la Gente de la
Tierra la manifiesta con una palabra: ¡Chaltumay! … En mapudungun no existe la palabra
gracias. Chaltumay, es más que una palabra, es un concepto que contiene la reciprocidad y la
armonía del corazón Mapuche: “yo te doy, tú me das, en justicia y equilibrio”… Y yo, una
mestiza, con el piuke Mapuche despierto dentro de mí, digo lo que me enseñó la hermosa poesía
del joven Leonel Lienlaf: “umagtulechi mawidamew/kimelpuy ñi peuma/pu wüdko”: los pájaros
wüdko, le contaron mis sueños a los bosques, le dijeron que yo era el silencio/ que los había
despertado/ y que me habían visto correr detrás de mi sombra fugitiva…
Doy gracias a Leonel Lienlaf, a Selfa Antimán, a Rayen kvyeh, a Elikura Chihuailaf, a Malú
Sierra, a Héctor Fuenzalida, a Martín Correa Cabrera, a Patricio Manns, a la música de Wetruwe
Mapuche y de Violeta Parra, porque de ellas y ellos bebí su poderoso verbo, y me nutrí con su
música, lo que me permitió adentrarme en la reciprocidad que vive y alienta en la armonía del
alma, la mente y el corazón de la Gente de la Tierra…
Chaltumay a Relonche Aconcagua, con quien, hace cinco años, mantuve una profunda
conversación en la plaza de Quillota, sobre los significados del Nguillàtun; ella me tocó el
corazón cuando me mostró el suyo, lleno de ternura por su pueblo y su entrañable Mapu Ñuque.
Hoy, Relonche me llama ñuque, y yo, la llamo ñawe; madre e hija. Así nos sentimos, porque así
funciona el Chaltumay Mapuche: yo te doy, tú me das, en Justicia y Equilibrio. Es una
declaración de amor cimentada en la Reciprocidad…
Los Mapuche son la expresión del Mapudungun, la Lengua de la Tierra…lo demás que sucede en
el mundo, seguirá aconteciendo y será lo que será…  mientras, por uno de los confines de la
tierra, un grupo de gentes tocadas por la grandiosidad del alma Mapuche, entran en la magia
cósmica de este pueblo y se convierten en poesía.
Mientras haya oralitura, y escritura respetuosa de lo ancestral que funda al mundo humano, habrá vida que valga la pena vivirla…sin poesía, es imposible la vida…

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