EL CONGRESO NO APLICARÁ NUEVA CONSTITUCIÓN

Escribe FELIPE PORTALES

En caso de ganar el “Apruebo” en el plebiscito del 4 de septiembre, nos enfrentaremos a una situación inédita en un proceso constituyente a nivel mundial: Que el órgano encargado de concretizar en leyes gran parte del nuevo texto constitucional será ¡el Congreso actual, que para entonces representará a una Constitución fenecida! Y -lo que es peor- será un Congreso donde la derecha más tradicional –acérrima enemiga del nuevo texto- posee mayoría, a través de su 50% (25) del Senado. Es decir, un Poder Legislativo electo por el “antiguo régimen” -¡y claramente “enemigo” del nuevo!- será el encargado de poner en marcha la nueva Constitución. Algo absurdo y contradictorio por donde se le mire.

Por cierto, ello redundará en que los dispositivos más relevantes de la nueva Constitución en materia de reformas sustanciales del modelo neoliberal no tendrán vigencia, al menos en los próximos cuatro años. Obviamente que la derecha no dará sus votos en el Senado para concretar en leyes los enunciados profundamente reformistas del nuevo texto constitucional (si es aprobado) en materias laborales, sindicales, previsionales, de salud y de vivienda.

Y notablemente, ¡este es un tema que ha sido totalmente omitido del debate público por moros y cristianos! Al parecer, se han confabulado nuevamente en esto “derechas e izquierdas”, como ya lo hicieron tantas veces durante los 30 años con temas cruciales que han quedado completamente desconocidos para la generalidad de la sociedad chilena: Regalo de la mayoría parlamentaria del liderazgo de la Concertación a la derecha en 1989; exterminio del conjunto de la prensa de centroizquierda por los sucesivos gobiernos de la Concertación desde 1990; condonación de las corruptas privatizaciones efectuadas a fines de la dictadura; continuación de los escandalosos subsidios a las grandes empresas forestales y de las posibilidades de “elusiones” tributarias para los mayores contribuyentes; etc.

Y tampoco nadie ha reparado en que la obvia generación subsiguiente de un nuevo Congreso después de la eventual aprobación de una nueva Constitución, tuvo también pleno sustento en la propia Reforma Constitucional de diciembre de 2019 (Ley 21.200) que dio origen a la Convención Constitucional que acaba de finalizar su labor. En efecto, en su Artículo 138 estipuló que “la Nueva Constitución no podrá poner término anticipado al período de las autoridades electas en votación popular, salvo que aquellas instituciones que integran sean suprimidas u objeto de una modificación sustancial”. Y ¡vaya que han sido sustanciales las modificaciones acordadas para el nuevo Poder Legislativo por el proyecto de nueva Constitución!

Por si todo lo anterior fuese poco, la absurda mantención del Congreso “viejo” para implementar la nueva Constitución conlleva otra consecuencia desastrosa para la nueva combinación de gobierno, si es que desea efectivamente llevar a cabo su programa presidencial prometido. Esta es que si se mantiene por cuatro años más la integración del actual Congreso, será completamente seguro que Boric no tendrá mayoría parlamentaria durante todo su gobierno… En cambio, con elecciones subsiguientes a un triunfo del Apruebo –con el que naturalmente se ha comprometido- el gobierno podría aspirar con bastante probabilidad a obtener una clara mayoría en ambas cámaras.

Resulta, por lo tanto, increíble que los propios partidos de la coalición de gobierno que en la Convención –sumados a los convencionales más de izquierda y de pueblos originarios- tenían demás los dos tercios para haber aprobado aquello, ¡hayan renunciado a ello! La única explicación lógica es que conservan la misma disposición engañosa que tuvo la “centroizquierda” chilena en los pasados 30 años: Un discurso claramente centroizquierdista y una práctica también inequívocamente derechista de contribuir a legitimar, consolidar y “perfeccionar” el modelo económico y cultural neoliberal impuesto por la dictadura. Disposición que “esquizofrénicamente” les permitió ufanarse en general de los 30 años; y, a la vez -cuando se veían muy desnudados en cuanto a que las cosas fundamentales en lo económico-social no habían cambiado en absoluto- argüir que ¡la derecha con su mayoría parlamentaria (argumento que, además, para muchos años no fue siquiera verdadero) no les había permitido hacer los cambios que querían! ¡Hoy mismo (hay que tener en cuenta que casi toda la ex Concertación está en alianza de gobierno con el FA y el PC) repiten ese argumento para desprestigiar el argumento de la derecha de que quiere “rechazar para reformar”! O sea, ciertamente que quieren que gane el Apruebo, pero no para modificar sustancialmente el modelo económico, sino que para consensuar nuevamente con la “derecha” cambios menores, los que presentarán como obligados por la mayoría senatorial de la derecha que no aceptará mayores cambios…

Por otro lado, es claro que la derecha quiere que gane el Rechazo, para poder también consensuar -pero en mejores términos que ganando el Apruebo- algunos cambios del modelo que le den una mejor cara frente al país. Pero no porque esté realmente atemorizada por un eventual triunfo del Apruebo, que –como vimos- podrá neutralizar en gran medida con su mayoría senatorial. Debemos recordar que, desde 1920 con la campaña de Arturo Alessandri (que presentó grotescamente como el “Lenin chileno”), la derecha siempre ha presentado cuadros terroríficos cuando percibe que puede perder privilegios como resultado de derrotas electorales. Las únicas veces en que se sintió realmente aterrorizada fue con Allende en 1964 y 1970. La primera vez la condujo a apoyar incondicionalmente a Frei -pese a que éste planteaba claramente una “Revolución en Libertad”- como mal menor y esperando poder neutralizarlo. Y dado que no consiguió hacerlo –y con un Tomic incluso más revolucionario que Frei- se arriesgó a poner todas sus “fichas institucionales” en 1970 en Jorge Alessandri; y, si perdía, a jugarse por vías extra-institucionales…

Desgraciadamente, todo esto nos coloca en un escenario en que cualquiera sea el resultado del plebiscito de septiembre, no podemos esperar ninguna transformación fundamental del “modelo chileno” en el futuro previsible.

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6 thoughts on “EL CONGRESO NO APLICARÁ NUEVA CONSTITUCIÓN

  • 14/07/2022 at 11:36
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    Salud mental Felipe. Gracias por el texto, crudo por el “real” que trasuda
    Leyendo tu artículo, articulándolo con la imagen certera de Mario Aguirre, que siempre con su agudeza acompaña los textos que publica; No me queda más remedio que concluir con una frase muy utilizada por el gran humorista español, Forges, en Tiempos Políticamente Revueltos en la España de los años 80; “Resumen de la situación: Caca”… “Apaga y vámonos”
    ¿ Es todo tan caca que tenemos que apagar el país y salir arrancando? ¿escondernos, donde? ¿en nuestras casas, a ver si Dios nos arregla el panorama?
    ¿ Hay que seguir la política del avestruz y dejar que todo pase, sin hacer Nada?
    ¿ Si la propuesta de Nueva Constitución, es inútil, no sirve, Si todo está calculado, para qué ir a votar entonces…?
    ¿O quizás, podríamos pensar, que a pesar de todo, este país y su gente “ya cambiamos en muchos sentidos, cuando “estallamos” y obligamos a la Poderosa Clase Política, al pacto de los 2/3 con su Justicia y Paz…?
    ¿Sabemos acaso, que un Cambio de Modelo de Estado, puede tardar una década en producirse?

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  • 14/07/2022 at 12:22
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    Estimada Gloria: ¡Por cierto que hay que seguir luchando, pero sin crearse falsas expectativas! Desde el engaño de 1989 (el regalo de la mayoría parlamentaria a la derecha a través de una Reforma Constitucional, del cual hasta hoy la mayoría no se ha enterado) hasta el engaño de ahora con el regalo de la mayoría parlamentaria al futuro Congreso de la nueva Constitución, (del cual tampoco la mayoría se ha enterado) ha corrido mucha agua bajo los puentes, pero desgraciadamente la “centroizquierda” nos continúa engañando eficaz y sistemáticamente. Es decir, no hay que hacerse expectativas con un triunfo del “Apruebo”. Hay que denunciar que tanto el triunfo del “Apruebo” como del “Rechazo” está destinado a que la “centroizquierda” y la derecha continúen con sus acuerdos consensuales en torno al “perfeccionamiento” del modelo neoliberal. Dicho en otros términos: “Aprobar para reformar” o “Rechazar para reformar”…

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  • 14/07/2022 at 13:25
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    Gracias Felipe. Entiendo muy bien lo que intentas hacer: darnos elementos para que no nos dejemos embobar por las “apariencias” con que ciertos políticos nos quieren envolver, ignorando a consciencia, la realidad pura y dura del desequilibrio y las injusticias. Tienes razón, las desigualdades de todo orden, requieren ser destapadas con información y datos precisos…
    Para mí, existen al menos tres escenarios políticos; el de la Clase Política, que actúa desde los intereses del Poder Económico; el de la Política que se hace en las Organizaciones Populares de los barrios, en los Sindicatos, con sus propias reglas establecidas, y el Parlamento de la Calle, donde se escenifica el “real” de la realidad de la Lucha de Clases, que sigue aquí, inamovible; los ricos siguen siendo cada vez más ricos, a costa de todas las plusvalías “extraídas” del Pueblo Sencillo; desde la material, a la psicológica; desde la falta inadmisible de Derechos Sociales, que comporta los salarios de hambre, la falta de recursos, las faenas desgastantes, sin ningún reconocimiento, que realiza la mujer, “Cuidando” a hijas, hijos, ancianos, enfermos…
    A pesar de esta verdad innegable, yo sigo creyendo que las gentes de todos los pueblos de ese Pueblo Simple, no se cruzarán de brazos el día 5 de septiembre…
    Saludos animosos Felipe. Seguimos conversando

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  • 15/07/2022 at 11:56
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    El más grave problema del Apruebo es que la generalidad de quienes lo apoyan no tienen la menor idea que, si aquel gana, la derecha podrá desnaturalizarlo completamente con su mayoría en el Senado al aprobar las leyes que lo concretizarán, a su regalado gusto. Esto no lo explicó en absoluto (seguramente por vergüenza) la Convención, ni tampoco lo ha explicado NINGÚN medio masivo de comunicación (TV, diarios o radios); NINGÚN partido político, ni NINGUNA organización social o de DD. HH. O sea, será un obstáculo insalvable (al menos hasta 2026) y ¡que prácticamente nadie está consciente de él!…

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  • 16/07/2022 at 15:57
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    Se sospechó desde un principio y la mente siempre se niega a tan negra realidad, siempre guardando la esperanza. Estamos condenados en este sistema que ya mundialmente hace agua. Sólo unos pocos países hablan de un seguir adelante a pesar de los ataques. Pero no sé si nosotros seremos de esos luego de 50 años del pié encima..

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  • 17/07/2022 at 14:58
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    Estimada Ilse, tu apellido demuestra que siempre hay una esperanza que ilumina, aún en las realidades más oscuras. Sin la esperanza, es mejor que nos enterremos….No se si eres una descendiente de ese gran hombre alemán… yo soy champurria Mapuche, y a pesar de todos los crímenes cometidos en contra de nuestros Mapuche, nunca he perdido la esperanza en las “buenas gentes”, criollas, chilenas, mestizas. Hubo un gran “chileno”, que nos dejó hace muy poco. Él era descendiente de alemanes, y él nos liberó con su arte, con su música, con su poesía, con su obra escrita, poco conocida, y sin embargo espléndida; Patricio Manss…Te recomiendo, si no la conoces, sus “Actas del Alto Bío Bío”

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