LA VIDA COTIDIANA Y EL PODER DEL MERCADO

Escribe GLORIA CLAVERO ARANDA

(En tiempos muy remotos, lo que existía y era asumido por la comunidad, como tarea cotidiana, estaba dentro de lo que hoy llamamos, sin asumir ni reconocer, Trabajo Doméstico…)

Cuando la Historia aún no se escribía, los homínidos, que habían inventado el Lenguaje Simbólico, y estaban en tránsito hacia la Humanidad, vivían y sobrevivían, “intercambiando” los objetos, las cosas que conseguían en los territorios de la geografía planetaria, donde aparecieron, y aprendieron a desarrollarse como especie…

Cuando no existían las ciudades, no existía el dinero, ni existía el negocio. El “trueque”, era la concepción económica por la que se regían, sin plantearse otra cosa, más allá de la sana convivencia. Era una época en que la comunicación y la cooperación entre los miembros de la comunidad, se experimentaba “de forma natural”. Se compartían tareas en el decir y el hacer cotidianos, se hacían trueques, sin subterfugios, ni eufemismos, sencillamente, la gente se cuidaba entre ellas y ellos, porque esta era la vida: la necesidad de vivir y “convivir”, en armonía…Nadie imaginaba entonces, que miles de años después, el homínido hablante se tecnificaría tanto, que para conseguir sus objetivos le serían indispensables el uso de la Política y la Economía de Mercado.

Con el Mercado, se impuso el trabajo asalariado, y las ganancias superlativas de los mercaderes, los grandes Patronos de la Economía, que inventaron la plusvalía, la cual comporta la ganancia correspondiente a “una parte de la producción que no se paga a la clase trabajadora”, aunque está contenida en el trabajo de cualquier asalariado/asalariada. Sin embargo, el mercader patrono, se lucra, merced el rendimiento de la gente asalariada. En esencia, la plusvalía es el valor que no cobra la trabajadora o el trabajador que recibe un salario, con el que el patrón, amordaza el plus producto, del cual se apodera el empresario. Dicho de otra forma, el lucro producido por la plusvalía, es la esencia de la explotación o acumulación capitalista…sin olvidar que la mujer, nunca ha recibido el mismo salario, aún desempeñando las mismas tareas que los hombres, lo cual, hace mayor el plus del salario femenino…

Sin embargo la gran Plusvalía, va más allá de la Clase Asalariada, procede del trabajo no remunerado, que pertenece a la esfera privada de los cuidados, pero que nunca ha sido considerado como parte de la economía, a pesar de que sin él, no existiría ninguna sociedad humana. Nos referimos al Trabajo Doméstico, desarrollado en su gran mayoría por las mujeres…

La economía capitalista ha mantenido al margen de lo social, el nexo entre la producción y la reproducción, lo que repercute totalmente en la producción y la distribución de la riqueza. La sociedad actual se rige por las reglas del mercado y estas deciden su funcionamiento, por eso es que esa distribución jamás es equitativa

La energía emocional y la energía material que se gasta en la reproducción para el desarrollo humano, no es cuantificable, no tiene contabilidad….

Lo que tenemos que tener en cuenta es que el Sistema Capitalista hace mucho tiempo que está desplazando costes a economías que no tienen contabilidad: el Trabajo Doméstico, la Ecología y el Trabajo Social Comunitario

Es la hominización sustituyendo a la humanización….

Bibliografía: 

  • María Inés Amoroso Miranda, Anna Bosc Parera, Cristina Carrasco Bengoa, Hortensia Fernández Medrano, Neus Moreno Saenz :  “Malabaristas de la Vida”. Icaria. Más Madera. Barcelona 2003
  • María Cristina Carrasco Bengoa: “El Trabajo Doméstico Un Análisis Económico”. Colección Tesis Doctorales. 1991. Premio “Trabajo y Seguridad Social 1988”, para Tesis Doctorales.
  • Arlie Rusell Hochschild “La Mercatilización de la Vida Íntima”. Apuntes de la Casa y el Trabajo. Conocimiento. Katz Editores. 2003
  • Gloria Clavero Aranda: “La Realidad Política y Técnica del Trabajo Comunitario. (Hacia un Nuevo Paradigma: Elementos para el debate y la construcción del pensamiento profesional, partiendo de la propia experiencia. Ponencia realizada en el Colegio de Educadoras y Educadores Sociales de Bilbao el 5 de junio de 2009)

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