BUQUE LEBU ARRIBA A SANTIAGO

Registro de MARIO AGUIRRE MONTALDO

PROYECTO LEBU. La maqueta del barco Lebu, el libro y la documentación que acompaña a esta muestra, inauguró su presencia en el Museo de la Memoria y los Derechos Humanos en Santiago. El Lebu fue un barco que la Compañía Sudamericana de Vapores de Valparaíso cedió a la Armada de Chile para ser destinado a prisión y sitio de tortura de detenidos políticos a inicios de la dictadura civil – militar encabezada por Pinochet. Centenares de personas fueron brutalmente sometidos a torturas en sus detenciones arbitrarias. Otras cárceles flotantes fueron el Andalién, el Maipo y el buque escuela Esmeralda. El PROYECTO LEBU fue concebido por un grupo de ex presos políticos, algunos ex residentes del barco y amigos, integrados por Álvaro Vidal, Antonio Oyarzo, Carlos Rivera, Elisabeth González, Gilberto Hernández, Luis Madariaga, Patricio Carrasco, Ricardo Aravena y Verónica Garrido, y contó con un puñado de colaboradores, entre personas y colectivos.

FRANCISCO ESTÉVEZ

En la presentación en Santiago, el director del Museo, don Francisco Estévez, señaló la importancia de la muestra poniendo acento en la dimensión de la dignidad como un aspecto de los derechos humanos, de la cual esta iniciativa es un ejemplo.

HAYDEE OBERREUTER

Haydee Oberreuter, subsecretaria de Derechos Humanos, porteña, ex detenida en la prisión del Silva Palma de la armada en Valparaíso, quien conociera el barco años antes de su siniestro destino, hizo referencia a la importancia de esta iniciativa para mantener viva la memoria histórica.

ANTONIO OYARZO

Intervino además, Antonio Oyarzo, coordinador general del proyecto quien adelantó que la muestra seguirá un itinerario de presentaciones en instituciones, universidades y liceos, y muy posiblemente en países extranjeros desde donde se ha mostrado interés por su presencia. Hablaron Ricardo Aravena y Carlos Rivera quienes fueron detenidos en el barco Lebu a la edad de 17 años. Intervino además, Elisabeth González, cuyo padre y hermano sufrieron prisión en el barco. A nombre de las mujeres detenidas en el Lebu intervino María Cristina Fuentealba.

RICARDO ARAVENA
ELISABETH GONZÁLEZ
MARÍA CRISTINA FUENTEALBA
CARLOS RIVERA
OYARZO PRESENTA A PARTE DEL EQUIPO

La exposición permanecerá abierta en el Museo hasta el mes de junio, de martes a domingo, para ser visitada por interesados e instituciones.

Presentamos la brillante intervención de Carlos Rivera Segovia durante la ceremonia de Inauguración:

1.-AGRADECIMIENTOS AL MUSEO
Agradezco al equipo que nos recibió desde su hacer; aquí, en el Museo de la Memoria y los Derechos Humanos: a Lucrecia, a Claudia, a Daniela, a Sebastián y en especial a Milka, a todos por encarnar empatía, cuidado y dedicación con el proyecto.
2.-EL PROYECTO LEBU
Me involucro en este trabajo porque había iniciado un proyecto fotográfico con retratos de detenidos en el Lebu, que quedó suspendido por la pandemia y por otras dificultades que surgieron.
Supe que se estaba trabajando en una maqueta del barco, pero sin mayores detalles.
Es Antonio Oyarzo quien me invita a conocer el proyecto y de
inmediato me incorporo como un tripulante más y un miembro del astillero.
Asisto en finalizar detalles y terminaciones de la maqueta del barco con el equipo encabezado por el maestro mayor Mario “Puelche”. Participo del registro fotográfico hasta su cierre, así como en la presentación en la Ex-Cárcel de Valparaíso y ahora en este Museo.

El proyecto LEBU con su maqueta, con el libro, con su pieza
audiovisual, arpilleras, pinturas, documentos y fotografías es un testimonio fundacional y original.
No está generado como una obra de arte planificada, depurada o curada al modo de los gustos y parámetros vigentes.
3.-SOBRE MI ESTADÍA EN EL BARCO LEBU
Al 11 de septiembre del año 1973 tenía 17 años, cursaba 4º medio; era presidente de curso y Secretario de Prensa del Centro de Alumnos del Colegio Alemán en Quilpué y era de izquierda.
Un par de días después del golpe, fuimos sacados de clases junto a otro compañero por un grupo de marinos quienes nos llevan a la Base El Belloto.
Luego allanan nuestra casa de donde se llevan numerosos libros de autores por ellos considerados peligrosos: Neruda y otros poetas, algunos rusos entre ellos Pasternak…

Desde la Base me trasladan a la Academia de Guerra donde soy interrogado y torturado y de ahí me envían junto a otros detenidos al Barco Lebu. Estuve en el barco hasta la última semana de noviembre o inicios de diciembre.
Una breve reflexión sobre la tortura y el lenguaje:
La memoria personal guarda y esconde por un modo cifrado de lenguaje lo que se debe decir e inscribir en un código colectivo impuesto de significados que no dicen todo su significante.
Decir fui torturado pareciera decir y aclarar todo, y con ello englobar y asumir todo el daño personal y colectivo de los afectados sin necesidad de recurrir a detalles. Afirmo que no es así.
La tortura conllevaba una forma de vejación sexual, además del daño físico que podía producir la sofisticación de diversas maneras de golpear o de aplicar electricidad de distintas maneras. Porque la colocación de los electrodos requeridos para aplicar la corriente no se fijaban en cualquier parte del cuerpo.
Al menos uno de éstos era aplicado la mayor de las veces en los genitales y esa colocación no era limpia ni clínica, no la hacía el personal médico. Era con abuso, era con fuerza bruta y dura porque el cuerpo invariablemente siempre se resiste cuando es violentado.
No me cuesta ni me es difícil a partir de esa experiencia sentir la violencia ejercida a todas las compañeras detenidas.
Sí me cuesta entender, que aún no liberemos nuestro lenguaje de las simplificaciones que solo esconden y protegen lo vicioso y perverso de las prácticas aplicadas por esos uniformados y civiles degenerados que impusieron su visión de mundo a ultranza.
4.-LA NUEVA RUTA DEL LEBU
Espero que en algún momento se escriba el relato de nuestro mar y de los que se hicieron marinos al rasgar las olas sorprendidas.

Esa poética marina deberá recoger todas las oscuridades que se han querido olvidar en aterradores abismos, tratando de borrar sus nombres.
La historia del LEBU es también la de los WANPOS que cruzaron todo el Wallmapu, la de las DALCAS en el extremo sur y la de las BALSAS DE DOS LOBOS de los Changos…
Ese escrito pendiente deberá cantar e incluir los nombres de los que fueron desaparecidos por esa marinería ignorante de todas las constelaciones que orientan a los verdaderos marinos. Esa marinería infame no supo ni sabrá del sentido abierto del navegar, no supieron tampoco de Magallanes.
No alcanzo a imaginar a Prat viendo al desquiciado teniente Morera golpeando con su fusil M16 a los detenidos indefensos, sobre todo a los mayores, luego de tenerlos horas sobre la cubierta del LEBU.
Ahora, el LEBU, desde la fijeza de la persistente memoria retoma su ruta para recalar en este Museo y continuará rescatando y poniendo en valor a todos los que ahí estuvieron y denunciando a sus carceleros infames.

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7 thoughts on “BUQUE LEBU ARRIBA A SANTIAGO

  • 24/04/2022 at 13:41
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    Como prisionero del Barco Lebu saludo a Antonio “Mankupzia” Oyarzo y a todas las compañeras y compañeros que participaron en este proyecto.
    Lamentablemente por problemas de salud no pude estar presente en el Museo de la Memoria.

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  • 24/04/2022 at 15:15
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    …muy buen y elocuente reportaje al acto sobre el siniestro Lebu del sábado…Mario…
    Un abrazo grande!!!

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  • 24/04/2022 at 15:24
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    excelente artículo

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  • 24/04/2022 at 16:21
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    Gracias Mario, por tu compromiso con la verdad, inscrita en el recuerdo de las personas que padecieron la crueldad y la barbarie de uno de los períodos más oscuros de nuestra historia. Muchas gracias a Antonio Oyarso, por su capacidad de poner palabras, en ese lugar del alma donde el dolor y el pudor se confunden. Gracias a todas y a todos quienes hicieron posible rescatar la poesía del horror, “armando” este Lebu épico, surgido de las aguas profundas de la memoria…

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  • 24/04/2022 at 23:00
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    Pareciera un contrasentido, pues de manera cercana (indirectamente), al cabo del paso de las décadas, se fragua en mi mente el dolor sin contemplación que vivieran todo aquellas (os) compañeros, lo digo en forma muy especial, y con más que cariño, por mi gran amigo de infancia (1960) Carlos Rivera, con quien tengo el honor aun de poder aun disfrutar de su palabra, de su verso y de su persona.
    Un abrazo sentido amigo mío y ojala que nunca se hubiese escrito la historia como ha quedado almacenada.

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  • 25/04/2022 at 02:51
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    Todo debe ser dicho,por muy insoportable que sea, porque fue lo que ocurrió. Un acto de coraje ,de los que vivieron el horror.Una historia verdadera,tan terrible ,que a los jovenes les resulte dificil créer.Sin embargo fue la realidad de jovenes como ellos.Tienen que saber de estos hechos indignos para el ser humano para que no se repitan.Se deberia ir a las escuelas para dialogar con los niños.as. Ellos seran nuestra memoria

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  • 30/04/2022 at 11:34
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    Vuestros comentarios nos dan impulsos de seguir “golpeando”.No todas nuestras gestiones son exitosas.Sin embargo hemos consolidado un referente concreto.Hoy se nos llama,nos proponen entrevistas,charlas.
    A Mario Aguirre agradecerle su “siempre listo”.No hay acción relacionada a Proyecto Lebu en que no ha estado presente.
    A uds. por aportarnos desde la lectura de sus opiniones.
    Antonio Oyarzo M.
    Gestor Lebu.
    Abril,a un día del primero de mayo del 2022.

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