A LAS ABUELAS

A LAS ABUELAS

Mi nombre y el suyo amigo o amiga lectora, quedaron sellados para toda la vida con los apellidos de los abuelos (hombres) en un trámite oficial del Registro Civil. Gestión casi automática que deja a todas las abuelas en la esfera del olvido.

En mi caso, y posiblemente en innumerables otros casos, se trata de un acto de injusticia del que no tenemos mucha conciencia, donde se niega a una mujer sobresaliente y posiblemente, el verdadero pilar de la familia.

GUMERCINDA BUSTOS, mi abuela materna, tuvo nueve hijos vivos. Bregó en su vida para contener al abuelo caracterizado por sus trabajos inestables, aficionado al juego en la hípica, emocionalmente lejano de sus hijos, portador de una personalidad controversial. Oriunda de Arauco, vivió en Nahuelbuta y Contulmo, siendo hija de padre mapuche que trocó su apellido por Bustos. Ella, mujer estoica, luchadora, poseedora de una fidelidad de acero con sus hijos, los incentivó y sostuvo su educación en precarias condiciones económicas, llegando a convertir a ocho hijos e hijas en profesionales universitarios. Confeccionaba la ropa de toda su familia, les daba de comer y los formaba. La recuerdo, viejita ya, tomando una gallina del patio de su casa, para desplumarla y cocerla en una cazuela. Jamás se quejó de su vida ni de su suerte. Una mujer de esa integridad campesina y mapuche que se desliza en la genética de grandes mujeres.

ROSALÍA RAUCH, mi abuela paterna, a quién no alcancé a conocer en persona, era hija de Wilhelm Rauch, capitán de la marina mercante alemana llegado a Chile en 1879, quien se quedó para siempre tras una impresionante historia. (Leer “La Auténtica Historia de Wilhelm Rauch”, Edit. Bosque Nativo, Valparaíso). Lo diré con todas sus letras: el abuelo era un hombre jugador, mujeriego y bueno para la comida y la bebida en exceso, quien dilapidó una pequeña fortuna que había heredado en el Valle del Elqui. Rosalía terminó sus últimos años trabajando como funcionaria del FFCC del Estado, desempeñándose en la estación de Tambillo en el norte chico, donde enfermó y murió prematuramente. Rosalía formó a sus dos hijos que desarrollaron un sello de abnegación y de bondad.

Estas abuelas sembraron, en silencio.

MARIO RAUCH BUSTOS MONTALDO AGUIRRE.

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GUMERCINDA: con el abuelo Guillermo y sus nueve hijos. Año 1926.

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ROSALÍA RAUCH con sus dos hijos, Guillermo y Náyade. Año 1921.

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12 thoughts on “A LAS ABUELAS

  • 29/10/2021 at 11:35
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    Las mujeres no tenemos apellidos propios son de los hombres a través de la historia. Ni idea como cambiar eso. ¿Inventarse un apellido propio?
    Veamos que pasa con las nuevas generaciones de mujeres.
    Saludos

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  • 29/10/2021 at 11:43
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    Es parte del desprecio de la mujer en la sociedad machista. Abro mi cabeza y mi corazón para que mi abuela vuele desde el anonimato, cada día.

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    • 29/10/2021 at 11:59
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      Un quehacer del que nos detenemos ocasionalmente.
      Todas/os tenemos relatos,recuerdos.
      Bien que lo compartas Mario y mostrarnos a la abuela abuela.

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  • 29/10/2021 at 12:19
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    Muy acertado y oportuno tu recuerdo a las abuelas. Yo tuve la suerte de conocerlas muy bien y hasta medio con vivir con ellas en Santiago y en Concepción: Gumercinda Bustos y Mercedes Muñoz. Las recuerdo perfectamente con mucho cariño hasta el doloroso momento de despedirlas ante su tumba.

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  • 29/10/2021 at 12:41
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    Gracias, gracias por darle un lugar a.nuestras abuelas. Vivieron un mundo machista de.verdad .no como nosotras, que nos quejamos y somos.incapaces de cocinar una Gallina.recogida del patio, incapaces de lavar a escobilla y artesa, menos hervir ropa y pasarla por azul y luego planchar camisas blancas y almidones con plancha a carbón. En fin, todo en silencio. Sin poder decidir por su maternidad, eso también lo decidían los hombres!! En fin, puedo escribir muchísimo, pero agradezco el homenaje a nuestras abuelas y madres que también tocaron un poco de esa.vida. Gracias Mario!!

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  • 29/10/2021 at 13:31
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    Gracias, Mario. Comparto plenamente lo que dices de nuestras abuelas. Lo he pensado toda mi vida, desde chico. ¡Formidables mujeres abnegadas!

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  • 29/10/2021 at 16:03
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    Gracias Mario, yo tuve una abuela magnífica y ella usaba su apellido, ahí aprendí que el mío era siempre el que valía

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  • 29/10/2021 at 19:57
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    Vaya….. veo que tuve muchísima suerte, porque en casa vivían también mis dos abuelas y uno de mis abuelos (el otro abuelo falleció antes que yo naciera)….. y ya estaba en la Universidad cuando comencé a perderlxs, pero pude disfrutar de su cariño y compañía muchos años. Gracias por darme este espacio para recordarlxs y volver a esos años en que disfruté ser una nieta regalona….. con dos abuelas cada una con su historia.

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  • 29/10/2021 at 20:30
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    Gracias Mario, por colocar a nuestras abuelas, en el lugar de la Vida, en todos los sentidos… Hace un tiempo escribí un texto para estas inmensas mujeres. Ahí va un extracto:

    Abuelas
    Son la sal, la pimienta y el pebre de la Vida. Miran el cielo desde las Alturas de sus Antiguos Conocimientos, heredados de sus madres, que fueron como ellas.
    Abuelas Semilla, siempre saben algo que pueden trasmitir. Vientres Maternos que acogen, cuidan, enseñan y aprenden con su Familia, con sus nietas y nietos, con sus hijas e hijos… los hayan parido hace mucho con sus cuerpos, o los estén pariendo ahora, con su Inmenso Deseo de darles aliento, autoestima y sabiduría, con esa Energía que proviene de lo profundo del Ser Mujer; Ser que se sostiene en sí misma, por eso Puede Sostener y Empujar, a otras y a otros, para que cada día, nazca y renazca la Vida, con todos sus Significados…

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  • 30/10/2021 at 08:54
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    Que lindo recuerdo ….ojalá mis nietos hablen de mi así algún día . Es verdad que el apellido se pierde pero el amor y el recuerdo son tan imperecederos a juzgar por tus palabras que en mi opinión, da lo mismo . Está claro que ellas trascendieron de otra forma . Yo no conocí a la abuela Gume , al menos no tengo recuerdos de ella conscientes aunque hay fotos en mi casa donde ella me sostiene como guagua de meses y acaricia con mucho amor . Mi papá la adoro siempre y su recuerdo estuvo presente siempre en nuestra casa., de mujer luchadora , campesina , a toda prueba .
    A mi abuela Florangel la conocí mucho más . Cariñosa, dulce …mi Ita fue muy importante en mi formación y parte fundamental de lo que soy hoy .
    Que lindo tu relato y agradezco el que me hayas hecho recordar a las abuelas …. Un abrazo .

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  • 30/10/2021 at 15:25
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    Querido Mario, que lindo recuerdo de las abuelas, mil gracias

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  • 03/11/2021 at 08:58
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    Mario querido,
    qué lindo lo que has escrito! las abuelas son un pilar importante en nuestras vidas. No conocí bien a la abuela Gume pero sé que fue una mujer luchadora y fuerte como lo fue también mi abuela Marta, la”Pitita” Mujeres de una fortaleza increíble y al mismo tiempo de una ternura inmensa. Pero fíjate que a pesar de no llevar su apellido es a quienes recordamos y mencionamos con más frecuencia.
    Gracias Mario!

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