LA COMPLEJA Y EXPECTANTE SITUACIÓN DE CHILE DE HOY Y SU HUELLA HISTÓRICA – COGNITIVA.

Escribe desde Concepción JORGE ROJAS HERNÁNDEZ

Chile despertó con dignidad por los cambios
Durante el estallido social, masivas marchas fueron acompañadas de grafitis,
murales, música, poesía, cantos, cabildos, conversaciones colectivas;
expresiones ciudadanas que dieron visibilidad estética al descontento
históricamente acumulado por décadas de desigualdad, abusos,
discriminaciones e injusticias sociales. El arte se hizo presente, revelando
públicamente el Chile profundo:
“Chile Despertó”, “Hasta que la dignidad se haga costumbre”, “Chile será
la tumba del neoliberalismo”, “Ya no tengo miedo”, “No + Abusos”, “No +
AFP”, “El mercado no vela por la protección social”, “No estamos en
Guerra”, “Nueva Constitución”, “No hay acuerdo sin nosotras”,
“Necesitamos otra democracia”, “Educación gratuita para todos”, “Agua
Libre”, “Por el derecho de vivir en paz”, ̈Hasta que vivir valga la pena ̈.

¡Chile despertó!, escribieron los miles de manifestantes en las calles y murales
de las ciudades del país durante el estallido social (octubre de 2019). A partir de
ese momento la situación política del país es altamente compleja y desafiante.
No se presta para simplificaciones absurdas y peligrosas. Tampoco para análisis
rápidos y descontextualizados, fuera de la historia del país. Lo que es claro es
que el país definitivamente ha cambiado y, por lo tanto, no puede ser analizado
con categorías ni simples comparaciones con el pasado. Por ejemplo, con la
Unidad Popular o el modelo neoliberal a ultranza. El Chile de hoy es claramente
otro Chile. Más avanzado, con nueva estructura social, nueva cultura y nuevas
exigencias socioambientales, étnicas, de género y político-institucionales.

Despertó de sus profundidades. Sus imaginarios socioculturales y políticos
emergieron desde el malestar acumulado y los anhelos de vivir mejor, en paz y
en otra democracia, más cercana a las necesidades vítales del buen convivir
humano, en armonía con la naturaleza.

Algunos datos nuevos de la compleja realidad:

1) En la actualidad cerca del 80% de los chilenos quiere y exige cambios
profundos. Son los resultados claros del plebiscito (25 de octubre 2020) para
aprobar una nueva Constitución Política (80 % a favor del Apruebo y 20% por el
Rechazo, que significaba mantener la Constitución de 1980 de la Dictadura) y de
otros procesos electorales que le siguieron. La mayoría de la población se
encuentra cansada de los abusos y los efectos negativos en la vida de las
privatizaciones neoliberales. Las promesas neoliberales se esfumaron, no
respondieron a las expectativas creadas engañosamente por sus impulsores
originales y sus continuadores postdictadura.

2) Ahora bien, este 80% que se define y simpatiza con los cambios no es
homogéneo. Por el contrario, es muy heterogéneo, desde el punto de vista de
las clases sociales, agrupaciones y personas. Por lo que no es posible que el
país sea liderado por una minoría política. Requiere pluralismo, mayoría y una
política de consensos que garantice los cambios reclamados y asegure
gobernabilidad del país y sus regiones. Lo interesante y novedoso, no siempre
considerando ni respetado por los partidos y sus líderes, es que en las últimas
décadas ha emergido la sociedad desde su diversidad de género, social, étnica,
cultural, territorial, juvenil y ecológica. La sociedad florece y se enriquece de
norte a sur y de los Andes al mar.

3) En general, los cambios exigidos están relacionados con la calidad del trabajo
(precarización), la salud pública (agravada por los impactos de la pandemia), las
rentas (bajas jubilaciones AFP), la calidad de la educación pública, la seguridad
pública y privada, problemas de sequía, acceso y derechos al agua,
descentralización (desarrollo de las regiones), calidad de la vivienda social y 3

vivienda propia, el cuidado de los niños y niñas (contra los maltratos), los
derechos de la mujer, los derechos a la autodeterminación de los pueblos
originarios, la calidad del aire (problemas de contaminación atmosférica), el
respeto a los derechos humanos. En verdad, son múltiples los problemas no
resueltos. Las exigencias varían de tiempo en tiempo y de región en región. Por
ejemplo, sequía es un grave problema y prioridad del Norte del país. El
neoliberalismo expropia los derechos de las personas y privatiza las funciones
públicas del Estado. Toda actividad y función social es desplazada hacia el
mercado, como instancia única, desregulada, responsable de distribuir y
satisfacer las necesidades de las personas. Internacionalmente ya está
demostrado que esta doctrina de von Hayek y Friedman no funciona en ningún
país. Tampoco funcionó en Chile. Y para resolver en Chile -también en otros
países-, estos múltiples e importantes problemas, en el fondo, se requiere un
nuevo Pacto Social y Ambiental.

4) Los partidos políticos tradicionales, en tanto que instituciones, se
autonomizaron de la sociedad, de sus raíces histórico-sociales que le dieron
origen. En la actualidad, se mueven más en las estructuras del poder, de la
economía de mercado y del narcisismo exacerbado de sus dirigentes, incluidos
algunos nuevos. Este paradigma político-burocrático-autoritario patriarcal se
encuentra en crisis a nivel mundial, también en Chile, pero se niega a
desaparecer para dar lugar a nuevas formas más democráticas e inclusivas de
interrelaciones humanas, exigidas por los movimientos sociales y la emergencia
de una sociedad más crítica, consiente de sus derechos y con mayores niveles
de subjetividad y nueva cultura. No se trata de una crisis de la política, actividad
indispensable para regular las relaciones de poder en la sociedad, para
democratizar el poder en sus diferentes esferas y expresiones (familia, partidos,
Estado, burocracias, empresas, sindicatos, escuelas, universidades, ONGs,
municipios, relaciones sociales, relaciones internacionales, etc.,). La actividad
política se puede y debe reinventarse, renovarse, lo que afortunadamente ya
está sucediendo en algunas sociedades, incluida la chilena.

5) El 80% que está por los cambios no se encuentra aún integrado ni se siente
representado por un determinado partido o frente político. Un sector, el social 4

independiente, busca modalidades de autorrepresentación en sus barrios,
territorios y municipios, lugares en los que transcurren sus vidas y actúan
cotidianamente. Están también los diferentes pueblos, comunidades indígenas
que reclaman reconocimientos constitucionales y derechos a autodeterminarse.
Otro sector, especialmente profesionales jóvenes y especialmente mujeres,
incursionan con nuevas ideas en la política, tratando de hablar más directamente
desde la sociedad vulnerable que se siente „abandonada” por el Estado
neoliberal privatizado en sus funciones fundamentales y responsabilidades
sociales y ambientales. Constituyen nuevos liderazgos que buscan renovar la
política, vinculándola más directamente con los problemas específicos que
afectan por largo tiempo –sin soluciones de fondo- a las comunidades,
localidades y regiones. Muchos de ellos provienen de los movimientos
socioambientales y culturales: de los pingüinos (2006), universitario (2011),
feminista; el impresionante e influyente estallido social (2019), que visibilizó los
problemas estructurales del modelo neoliberal y removió la conciencia de los
chilenos, inaugurando una verdadera y urgente etapa de cambios. Están también
los líderes de la centroizquierda que lucharon contra la dictadura y buscan
renovarse políticamente. Y están, por cierto, las nuevas expresiones políticas
agrupadas por ejemplo en el Frente Amplio, también heterogéneo. En tiempos
de crisis y de transiciones, surgen nuevas expresiones socioculturales y
políticas, que luchan por organizarse y legitimarse socialmente. Es muy
importante que logren abrirse camino y consolidarse democráticamente,
respetando a otros referentes y a sí mismo.

Este es el nuevo paisaje sociopolítico y cultural complejo, de difícil lectura y
comprensión. Va mucho más allá de las primarias y los problemas de liderazgo.
Pero su comprensión es esencial para dar verdadera gobernabilidad/gobernanza
ciudadana sustentable al país de cara al Siglo XXI, que avanza hacia una Nueva
Época, con nuevas incertidumbres y desafíos.

6) En este sentido, la lectura del reciente proceso electoral de constituyentes,
alcaldes y gobernadores (15 y 16 de mayo 2021) es también compleja. Los
Resultados son muy diferentes. En efecto, la inteligencia y sensibilidad popular
hizo diferentes elecciones: en la Convención Constitucional fue muy importante 5

impedir el tercio de la derecha que buscaba bloquear acuerdos que se tradujeran
en una Nueva Constitución y privilegio delegados independientes de los partidos
políticos y delegadas mujeres. En general, se trata de constituyentes que se
definen como políticamente independientes, activistas sociales, comprometidos
con los cambios sociales, en sus diferentes ámbitos y urgencias. La elección
municipal tuvo otro sello: mucho más político y de renovación de liderazgos más
cercanos a los habitantes, como ocurrió por ejemplo en Santiago, Viña del Mar
(comunas simbólicas) y otras comunas. Finalmente, la elección de
Gobernadores fue también más política y de cercanía con los problemas
ciudadanos. Muy simbólico del cambio fue por ejemplo la elección de Rodrigo
Mundaca, gran activista del agua como un Bien Público y derecho humano, como
gobernador de la Región de Valparaíso.

Estas son solo reflexiones rápidas sin ninguna pretensión definitiva: su propósito
es que ayuden a entender dónde estamos y cómo avanzar políticamente. El
nuevo Gobierno, de los Cambios, tiene el enorme desafío de hacer transitar a
Chile desde la crisis terminal del neoliberalismo hacia un nuevo modelo de
desarrollo más inclusivo, más democrático, más justo, más social y más
ecológico, que cuide nuestros recursos naturales y contribuya a frenar el cambio
climático global. Tiene la gran responsabilidad de integrar y reconocer el valor y
riqueza socio-étnica-cultural, de género, de biodiversidad y diversidad política,
presentes y activas en el Chile de hoy que todos y todas queremos para las
nuevas generaciones.

Reflexiones finales: la huella histórica-cognitiva

Los países tienen una historia relacionada con la identidad de los pueblos, la que
se construye progresivamente en los territorios habitados en ecosistemas: van
construyendo su huella histórica a través de la acción de sus actores sociales,
políticos, culturales, étnicos, económicos. Así, por ejemplo, Chile, su historia se
ha desarrollado acompañada por ideas progresistas que constituyen matrices de
la constitución dinámica de la nación, de la república y sus instituciones públicas
y privadas. Estas ideas provienen de siglos anteriores. Durante el siglo XIX por 6

ejemplo emerge la importancia del tema social y de la igualdad. Así, por ejemplo,
a mediados del siglo XIX, muy temprano, se organizó la Sociedad de la Igualdad,
fundada por Francisco Bilbao y Santiago Arcos (1850), con el objetivo de
fomentar las escuelas gratuitas, baños públicos, bancos de obreros, montes de
piedad (sistema de créditos prendario para los sectores más desposeídos de la
sociedad de entonces). La sociedad de la época se planteaba la necesidad de
impulsar reformas agrarias que solo se implementaron a partir del gobierno de
Eduardo Frei Montalva y luego, fueron profundizadas por Salvador Allende. La
reforma universitaria de 1967 y 68, que reclamó democratización en el acceso y
en su gestión interna, se inspiró también en la reforma universitaria de Córdova
de 1918, Argentina, que influyó en la mayoría de las reformas universitarias
latinoamericanas. Esta sería una huella histórica-cognitiva latinoamericana, aun
presente y recordaba con motivo de los 100 años de su historia (2018).

Por cierto, muchas ideas que influyeron en la organización, desarrollo y
consolidación del Estado-nación chileno provenían del movimiento intelectual de
la Ilustración que proclamó el progreso como estrategia de la razón conductora
de Era Moderna y, desde luego, inspiradas también en la revolución francesa,
que influyó en muchos países modernos, europeos y latinoamericanos. Pero
existen ideas que son típicas y propias de cada país, de cada territorio que se
fueron incubando y desarrollando de manera progresiva en el trascurso de su
historia política, étnica, económica, social, cultural y territorial. Así, por ejemplo,
Chile hoy no tendría productividad y calidad vitivinícola, sino hubiese tenido una
historia de territorios de cultura productiva socio-vitivinícolas, impulsadas por
campesinos, familias y profesionales en lugares, en ecosistemas, climas y
territorios de vocación vitivinícola. En el Valle del Itata, en la Región del Biobío,
sostenía recientemente un ecólogo: en este valle existen 150 años de cultura
vitivinícola, a pesar de que la región en la actualidad no tiene tanta importancia
en este rubro productivo, pero la va a tener en el futuro. Bueno, este y muchos
otros ejemplos, demuestran que existe una huella histórica-cognitiva,
construida históricamente por los diferentes actores, basadas en sus prácticas,
conocimientos locales, utopías y paradigmas científicos vigentes en la época.
7

La existencia de esta huella cognitiva puede encontrarse también en la música.
En efecto, la música tradicional, el llamado folclore, pero también la nueva
producción artística, se reproduce a través de las generaciones, como ocurre
con la música andina y sus neo versiones. Constituyen testimonios y creatividad
de una época, cuyas huellas culturales se mantienen, reproducen y recrean en
el tiempo. En la actualidad de habla mucho del Buen Vivir como una forma
alternativa de vida, cultura practicada por los pueblos andinos: una verdadera
huella epistemológica que adquiere relevancia en tiempos de crisis de modelos
de desarrollo y de requerimientos de alternativas. En verdad, muchos problemas
han sido construidos, conceptualizados y percibidos socialmente de una
determinada manera en el pasado, como por ejemplo las diferentes situaciones
y concepciones sobre pobreza, o democracia. Y estas concepciones se heredan
y evolucionan históricamente, ampliando, enriqueciendo y profundizando la
huella histórico-cognitiva; también agregando nuevas explicaciones, en la
medida que el pensamiento científico avanza. La pobreza en la década de los
sesenta y setenta era vista como un problema de marginalidad del trabajo, de
falta de recursos económicos o de migraciones campo-ciudad. En cambio, en la
actualidad la pobreza se ve como un problema más complejo, multi causal y
multidimensional. En otras palabras, el concepto del pasado subiste, pero ahora
se le agregan nuevos conocimientos y dimensiones. De la misma manera,
hemos heredado también una huella colonial, centralista y autoritaria de la época
de la Colonia, que subordina al pueblo y bloquea el desarrollo independiente de
las regiones y de la ciudadanía. De esta manera, se amplía la huella histórica-
cognitiva, lo que resulta muy útil para la definición de políticas públicas y la
superación de los diversos problemas. Un tema nuevo, que también se une al
conocimiento del pasado, es el cambio climático global, las nuevas epidemias
(COVID 19) y la necesidad de enfrentarlas y adaptarse a sus transformaciones
y desafíos socioecológicos.

Los países que se mantienen, cultivan y profundizan esta concatenación de
saberes, de prácticas, de huella cognitiva, avanzan hacia y desde su propio
desarrollo, con sus propias fuerzas, riquezas, energías, iniciativas e
innovaciones. En cambio, aquellos que producen rupturas histórico-cognitivas –
mediante golpes autoritarios o negacionismo-, que reniegan de la dinámica positiva de su propia historia, tienden a sufrir retrasos, retrocesos o,
simplemente, no avanzan hacia una mejor sociedad. Por lo tanto, los cambios
que en la actualidad reclama la sociedad chilena, poseen robustos pilares en su
propia huella histórico-cognitiva, que debemos cuidar, recrear y preservar de
acuerdo a los tiempos que se viven, para la sustentabilidad de las nuevas
generaciones y los ecosistemas que sustentan y dan sentido la vida.

En este sentido, cabe valorar y reconocer la importancia histórica de la
Convención Constitucional, en pleno funcionamiento. Representa el mejor
encauzamiento democrático de los anhelos ciudadanos, históricamente
acumulados y no realizados. Su paridad de género, la participación de pueblos
originarios, de representantes de organizaciones sociales, de regiones, de
profesionales, de independientes, de diferentes expresiones políticas, permite
pensar y soñar que en sus debates y conversaciones irán surgiendo las nuevas
bases constituyentes de un nuevo orden social, cultural e institucional que
otorgue sustentabilidad al país que se quiere y se debe construir por todos y
todas, con visiones esclarecedoras e incluyentes de presente y futuro, escalando
cualitativamente en el huella histórica-cognitiva, forjada a través del tiempo con
luchas, sacrificios y esperanzas. Su obra representa una gran oportunidad
histórica para el país, que, por lo mismo, debe cuidarse con esmero, respeto,
tolerancia, diálogo, interculturalidad y sentido común. América Latina, que lucha
por cambios similares, mira con grandes expectativas y esperanzas su buen
desarrollo y éxitos futuros.
El mes de septiembre es una fecha demasiado recargada para Chile. Por un
lado, se celebran las Fiestas Patrias, se conmemora la independencia del país
del colonialismo y, por otro, se recuerda el sufrimiento del fin de la democracia,
la represión y el atropello a los derechos humanos, provocados por la dictadura
militar, cuyos daños humanos aún persisten vivos. También los institucionales,
los ocasionados a la tradición democrática. Por lo mismo que, el momento que
vive el país, representa una oportunidad para dejar atrás las herencias negativas
del pasado reciente y dar un salto histórico cualitativo hacia un Chile más
democrático, más igualitario, más inclusivo y sustentable.

EL AUTOR ES Dr. Phil. Sociólogo, Leibniz Universität Hannover, Alemania. Profesor Titular, Director
del Departamento de Sociología, Facultad de Ciencias Sociales. Investigador asociado
Centro de Recursos Hídricos para la Agricultura y Minería (CRHIAM), Universidad de
Concepción, Chile.

((Fotografía de portada: MARIO AGUIRRE MONTALDO))

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2 thoughts on “LA COMPLEJA Y EXPECTANTE SITUACIÓN DE CHILE DE HOY Y SU HUELLA HISTÓRICA – COGNITIVA.

  • 13/09/2021 at 14:52
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    Saludo a don Jorge Rojas, y concuerdo que la realidad de la sociedad Chilena tiene que ser abordada,
    con nuevos enfoques y deducir otros términos cognitivos para dar cuenta de ella, es compleja de entender en los marcos perceptuales e intelectuales de antaño… pero acontece, y la práctica social manda…
    Gracias, saludo al que enfoca en forma nova .-

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  • 14/09/2021 at 13:54
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    Una completa reflexión del devenir sociopolítico y cogntivo de nuestra historia y nuestro pueblo, en la que nos vemos reflejados ayer y hoy con mirada y expectativas esperanzadoras de un nuevo Chile, al que la inmensa mayoría de sus habitantes aspira.

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